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RESUMEN

“La rutina está acabando con mi relación”, es una frase que escucho con más frecuencia de lo que me gustaría. Y no lo digo sólo porque otra relación se está estropeando, sino porque la frase en sí, es la evidencia del problema.

Lo que digo es que la rutina NO está acabando con la relación y mientras no te des cuenta de esto, no podrás intervenir para cambiar las cosas. Estarás lamentándote de lo “mala” que es la rutina que les hace tanto daño a ustedes.

La rutina es, contrario a lo que dice la frase, un síntoma de que algo no marcha bien. No es la causa de que las cosas estén como están, de que se sientan más alejados y menos motivados.

La rutina es una de las consecuencias de que algo está pasando en la relación. Algo que les ha secuestrado la capacidad de dibujar fuera de las líneas, de reinventarse y de estar motivados.

Sin importar cómo haya sido tu relación antes de hoy, has llegado a la rutina porque la relación ha alcanzado una zona de confort. Están atrapados en un espacio del cuál ninguno de los dos se decide a salir. Un espacio que pudo ser agradable al principio, pero ahora ya o lo es.

Aquí te explico más acerca de este tema tan común y tan malinterpretado en la pareja de hoy.


Cuando La Rutina Acaba Con La Relacion

Cuando La Rutina Acaba Con La Relacion


TRANSCRIPCIÓN

“La rutina está acabando con mi relación de pareja” Es una frase que escucho mucho en mis clientes y también colegas y amigos. Y hoy te quiero hablar un poquitico de esa frase y de cómo es una frase bastante común, pero también bastante equivocada. Repetimos muchas veces cosas, sin saber bien el fondo que tienen.

Yo soy Arístides Molina y quiero un poco desmitificar esto de que la rutina, está acabando con la relación de pareja.

Y lo primero que te quiero decir, es que la rutina no es una causa de que el amor se acabe, de que la relación se deshaga. La rutina es más bien un síntoma de que la relación no está yendo como debería, de que la relación se te está yendo de las manos y se les ha ido de las manos a los dos, a la pareja completa. Porque ninguno de los dos ha sido capaz de retomar el rumbo, de revitalizar la relación, de mantener algo vivo, que siga funcionando y que se aleje bastante de eso que llamamos la rutina de la relación.

Y la consecuencia fundamental de que hayas caído en la rutina, es que has llegado a una zona que se llama Zona de Confort. Esa zona, en que todo lo que haces ya lo haces de una manera acostumbrada, de una manera usual. Se te hace familiar y cualquier cosa que signifique un cambio te puede costar; te puede costar un esfuerzo, te puede costar, digamos, tener que hacer algo contra ti o contra lo que tú crees que eres tú o contra lo que estás acostumbrado hacer o acostumbrada hacer.

Entonces, esta zona de confort, ni siquiera te garantiza que tengas confort, sino solamente te está hablando de una zona en la que tú sientes que todo está más o menos bajo control y no te enfrentas a desafíos nuevos, a modificaciones, a alteraciones en tu conducta o en tus hábitos. Y, a esta zona de confort podemos llegar desde cualquier ángulo, de relaciones de diferentes tipos, de diferente nivel.

Digamos, hay relaciones que llegan a esta zona de confort desde un espacio de logro y de conquista.

Imagínate a esas relaciones que han batallado durante varios años para lograr una serie de objetivos laborales, financieros, familiares y llega un momento en que logran todo esto y cuando lo consiguen, dicen: “Guao, ahora nos llega el momento de descansar, de no hacer absolutamente nada, porque este es el momento de logro, de la cumbre. Y me paro en esta cima a ver el paisaje y no quiero hacer más nada. Es todo lo que quiero hacer, quedarme tranquilo a descansar”.

Y está bien que hagas eso después de un gran esfuerzo, después de haber llegado a una meta. Pero, el problema es cuando te quedas en esa zona demasiado tiempo a descansar. Cuando te quedas allí y se convierte ese espacio en una zona de confort; en una zona que no te desafía, que no te lleva a ningún lugar. Y lo que tienes que tener en cuenta en esa situación, es que siempre hay una nueva cima y tú no puedes negarte a mirar a nuevas cimas, porque entonces caes en zona de confort y tienes muchas posibilidades de vivir nuevamente un espacio de rutina.

También, puedes llegar a la zona de confort desde otro espacio. Desde el espacio de la gente que se ha conformado.

A lo mejor son gentes que no han tenido estos logros (que tuvo el primer ejemplo que te puse). A lo mejor son personas, que simplemente han estado batallando, batallando para lograr los estándares. Y bien sea que lo hayan logrado o no (seguramente lo hayan logrado) pero ya saben que (bueno) tienen una rutina establecida, tienen un piso, tienen una cantidad de cosas que tienen que hacer, a las que se van acostumbrando.

Se acostumbran a administrar bien sus finanzas, a más o menos vivir con lo que tienen y sentirse medianamente a gusto y contento con lo que han logrado y se quedan en ese espacio también de confort. Y volvemos de nuevo a la zona de confort y volvemos de nuevo a ese espacio,  donde la rutina te posee, nuevamente.

Hay otro escenario también, que es el escenario de la apatía. Esas relaciones que tú ves, que la gente ya no se tiene cariño, que no se quiere mucho, que ya no se ve esa cosa de “Oye, que pasión tenemos”, ”Que bien estamos”, “Como nos gustamos todavía”, “Como nos queremos abrazar y besar”, sino que ya han quedado así, en esa zona en que “Oye  si tú no me molestas, yo tampoco te voy a molestar “ y compartimos el techo, compartimos los gastos, pero no hay que esperar nada más de esta relación. Cuando haces esto, cuando llegas a este espacio de confort, también, también estás a punto de caer en el espacio de la rutina, fácilmente.

Y lo que te quiero decir básicamente es que la rutina es una consecuencia de haber llegado a una zona de confort, desde diferentes actitudes, desde diferentes vivencias de pareja.

La alerta es que evites quedarte en una zona de confort; que evites relajarte demasiado en lo que has logrado o en un estado de equilibrio que has podido alcanzar, aunque sea un equilibrio precario, pero que no te confíes allí, que busques más allá. Que busques transformar algo en tu vida y que no pierdas las ganas de ir hacia otras cumbres, de buscar otros destinos, de reinventarte y de ponerles detalles, de ponerles atractivos a la vida, para que evites que tú mates la relación.

La rutina recuerda, es solamente una consecuencia, un síntoma, un resultado,  de que tú y tu pareja no están haciendo todo lo que humanamente pueden y todo lo que humanamente deberían hacer, sí realmente quieren tener una relación libre de rutina.

Y eso es todo por hoy. Ahí te lo dejo.

Y que estés muy bien.

Chao.